Consejos estrella para mejorar la psicomotricidad fina desde bebé

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Es importante estimular la motricidad prácticamente desde el nacimiento. En este post hablaremos de los consejos estrella para mejorar la psicomotricidad fina desde bebé.

La psicomotricidad, en resumen, es la habilidad que tiene el niño a la hora de controlar sus movimientos. Cuando hablamos de psicomotricidad fina, nos referimos a aquella en la participan grupos musculares pequeños, sobre todo, los del ojo y los de la mano.

Una buena psicomotricidad es la base para su maduración cognitiva, emocional y social, de ahí la importancia de ayudarles a mejorarla.

Aquí tienes algunos consejos estrella para mejorar la psicomotricidad fina desde bebé.

bebé manipulando con juguetes para mejorar la psicomotricidad fina

Tabla de contenidos

Desde los 4 meses

A partir de los 4 meses, ponle delante objetos y déjale investigarlos. Verás como enseguida se lanza a tocarlos e intenta agarrarlos. Muévelos de un lado a otro para que los siga con la mirada. Cuanto más grandes y más colores tengan más les gustará, pero te sorprenderá ver cómo con el paso de pocas semanas, empieza a conseguir coger objetos más pequeños.

Hazle cosquillas en las palmas de las manos y ayúdales a dar palmitas, así se las descubrirás. Al igual que puedes enseñarle sus pies. Se les olvida que los tienen ahí, y cuando se acuerdan les encantan.

Déjales descalzos siempre que puedas.

Desde los 6 meses

A partir de los 6 meses puedes ponerles a jugar en la arena. Con mi primer hijo yo tardé mucho en ponerlo sobre la arena, por eso de que me parecía que se ensuciaba mucho. Luego ya me acostumbré. (Los mejores consejos que le daría a mi “yo” embarazada)

La plastilina también es un recurso que podéis ofrecerles desde antes del año. Que la manipules, aplasten, hagan bolitas o serpientes…

También puedes animarle a que te lance una pelota, o que golpee la mesa con objetos.

Dejarle comer sólo es una actividad buenísima.

Niño mejorando la psicomotricidad fina con un cuento

A partir de un año

A partir de un año empiezan a encantarle los cuentos. Déjale pasar las páginas.

Puedes permitirle que se abra el mismo sus botellas de agua. Si crees que se la puede tirar encima, también puedes darle botellas vacías para que enrosque y desenrosque tapones.

Las construcciones les entretienen durante horas, y aunque en un principio no lo parezca, se necesita implicar la coordinación óculo-manual para colocar las piezas, así como precisión.

Ayudarte en la cocina les encantará y les vendrá genial, incluso para comer mejor. Abrir huevos, manipular masas, o poner la sal son ejercicios que pueden ayudarles.

A parir de tres años

Lo mejor es habilitar en casa un rincón de manualidades. Con tijeras, pegamento, cartulinas, papel cebolla…se lo pasan muy bien y trabajan la psicomotricidad fina sin darse cuenta. Pueden hacer bolitas y pegarlas en un cartón o cartulina. Aprovecha cualquier caja que recibáis en casa para que la decoren o corten.

Los juegos de puntería les empiezan a gustar.

Y como les atrae tantísimo el agua, un buen juego es hacerles llenar cubiteras con diferentes objetos como pipetas, cuentagotas o jeringas. O incluso directamente debajo de un chorrito en el grifo.

Como quizá hacer trazos les recuerda al cole y no quieren ni oír hablar de ello, puedes hacerte con unos libros pizarra que existen en los que se puede pintar y borrar, y que tienen ejercicios divertidos como unir puntos, hacer laberintos…Los podéis ver en este otro post de una selección de los 8 mejores juguetes que ayudan a mejorar la psicomotricidad fina.

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