Relato de mi primer parto en la maternidad de O´Donnell

Spread the love

Con este post del relato de mi primer parto en la maternidad de O´Donnell, que fue en julio de 2017, empiezo una serie de relatos sobre cómo han ido mis tres partos.

Historia de un parto en el que dilaté sin darme cuenta.

Antes de empezar con el relato de mi primer parto en la maternidad de O´Donnell, contaré que durante los embarazos, yo era de las que me empapaba de todos los relatos de parto que había por internet, como los de «el parto es nuestro«, y creo que me ayudaron muchísimo.

Me ayudaron a saber qué esperar, pero sobre todo me ayudaron a saber qué no esperar, es decir, nadie sabe cómo va a ser tu parto, así que yo opté por no llevar expectativas. Iba convencida de que iba a ser un parto malo y si luego no lo era, pues genial.

Y en los dos partos siguientes iba pensando lo mismo, a pesar de que ya adelanto que los tres fueron inmejorables.

Pero es que creo que es lo mejor que se puede hacer, porque me he encontrado con bastantes amigas, que llevaban tal idea de parto, que aunque luego no fue malo, tienen un recuerdo horrible.

Por supuesto que hay que llegar a los partos informadas, pero de verdad, id con la idea de que puede no ser ideal, bien porque el equipo médico no esté en tu misma onda, o porque directamente tu cuerpo no responda. Pero con esa idea, vaya como vaya, guardaréis un buen recuerdo.

Y ya os dejo con el relato de mi primer parto en la maternidad de O´Donnell:

fachada de la maternidad de O'Donnell

Comenzaré contando que yo llevé el seguimiento de este primer embarazo tanto por lo público, en Santa Cristina, como por lo privado, en Quirón San José.

Tres días antes del día que salía de cuentas, y del que fue el día de mi parto, tuve monitores y consulta en la clínica privada. No se registró ni una sola contracción.

Ese día mi ginecóloga debía estar de vacaciones, pues era julio, y me atendió otra doctora. Me hizo un tacto y me dijo que estaba muy favorable, y dilatada de un centímetro, más o menos, con el cuello borrado a la mitad.

Conforme terminaba el tacto, la vi mirando raro y me dijo: «creo que acabas de romper aguas». No es que fuera algo exagerado, pero efectivamente estaba saliendo bastante líquido. Así que cuando salí de la consulta, avisé a mi marido y nos fuimos a urgencias de la maternidad de O´Donnell, que es el hospital que me correspondía y donde había decidido dar a luz.

Cuando llegué y conté lo que había pasado, me exploraron e hicieron una prueba reactiva y una eco, y me dijeron que ahí no había señal de pérdida de líquido amniótico.

Como tengo una cuñada ginecóloga y me había quedado con la mosca detrás de la oreja, la llamé y la pillé de guardia, así que me dijo que prefería verme ella. Si le quedaba alguna duda, me provocaría el parto. Pero ella tampoco vio indicios de rotura de bolsa, así que ahí se quedó la cosa.

Yo os prometo que salió bastante líquido, pero qué era, nunca lo sabremos…

Tres días más tarde, justo cuando cumplía las 40 semanas, tenía los primeros monitores en la pública. Fui caminando, ya que el hospital me quedaba como a media hora de casa.

Al igual que en la anterior ocasión, salí de allí sin anotar una sola contracción. Pero todo cambió cuando pasé con la ginecóloga a darle el registro.

Al ver que no aparecían contracciones, ya me estaba indicando como procederían a partir de entonces, cuando decidió que de formas me exploraría.

Os recuerdo que hasta entonces yo nunca había notado una contracción, ni siquiera de Braxton Hicks.

Pues sus palabras literales fueron: «Estás de 6 cm. Ni pases por tu casa, vete directa a urgencias»

Total, que me fui de allí asombrada y directa a urgencias, que estaban muy muy cerca. Yo no me lo creía mucho, así que cuando llamé a mi marido le dije que se fuera a por la maleta por si acaso, pero que creía que se habría equivocado, porque yo estaba estupendamente.

En urgencias me dijeron que no estaba de 6 cm, pero de 5 sí, así que ya me ingresaban. Yo seguía sin creérmelo.

Tuve que esperar un par de horas por allí paseando porque no había paritorios libres, pero como yo seguía sin notar nada, pues no me importó.

Finalmente nos pasaron a un paritorio a eso de las 17:00h (en la maternidad de O´Donnell, es en el mismo paritorio donde haces la dilatación y el expulsivo) y una hora más tarde ya me pusieron oxitocina y me rompieron la bolsa, para ver si empezaban las contracciones.

Y vaya si empezaron. En cuestión de media hora pasé de cero a no poder moverme del dolor. Como yo veía que no iba a poder quedarme quieta mientras me ponían la epidural, llamé a las matronas para pedirles consejo.

En las clases de preparación al parto, la matrona nos dijo que ella nos recomendaba que aguantáramos todo lo que pudiéramos antes de ponérnosla, y cuando se lo transmití a las matronas que me atendían el parto, me dijeron que en mi caso no había riesgo de que se ralentizase, que no me preocupara, y que si antes o después me la iba a poner, que lo hiciera ya. Y así lo hice.

Mi marido tuvo que salir mientras me la ponían, y lo que iba a ser cuestión de 20 minutos, se convirtió en hora y media, porque no eran capaces de ponerla.

Una vez lo consiguieron, dejó de dolerme por completo y pasamos un par de horas charlando.

En ese par de horas apareció por allí mi cuñada, y cuál fue mi sorpresa cuando le dejaron a ella atenderme el parto.

Así que todo fue básicamente como si estuviéramos en el salón de mi casa. Recuerdo que la luz era tenue, estuvimos bromeando mucho rato y casi sin darme cuenta empecé a sentir mucha presión (no dolor).

Me dijo que empujara una vez, para ver qué pasaba, porque aunque ya estaba en completa, mi hijo seguía muy alto. Y en ese empujón pasó a primer plano, así que ya seguí con el expulsivo. La matrona también estuvo con nosotros todo el rato, y era muy simpática. En realidad, todas las que conocí lo eran.

Ahí si que empezó a dolerme, y estuve como una hora empujando. Llegó un momento en que mi cuñada me dijo que si cortaba un poquito saldría rápido. Y así fue. En dos empujones más salió. Eran pasadas las 23:15h.

Mi hijo tuvo apgar 10-10 y yo dos puntos que se me recuperaron de maravilla. No tuve ningún dolor post parto. Me tomaba los calmantes por si me empezaba a doler, pero al día siguiente los dejé porque no hacían falta.

En este hospital, en todo momento estás con tu bebé (excepto creo recordar que en la prueba del talón, que se lo llevan unos minutos).

Si hay posibilidad, te dejan tiempo a solas en el paritorio con tu bebé un rato y te recomiendan hacer piel con piel. Por las noches, a no ser que llames, no te molestan.

Las habitaciones son muy grandes y tienen una encimera con un grifo y espacio para cambiar al bebé. En ese grifo es donde le bañas. La verdad es que eso yo lo veo comodísimo.

La única pega es que no haya un sofá cama para el acompañante. Al menos no lo había entonces.

Si estás dudando sobre si dar a luz en este hospital, yo lo recomiendo al 100%. Además, tiene una tasa de cesáreas muy baja y es de los primeros en neonatología.

En este otro post, os dejo el resumen de cómo es dar a luz en la maternidad de O´Donnell.

Hasta aquí el relato de mi primer parto en la maternidad de O´Donnell. Si queréis leer el relato del segundo parto en Quirón San José en 2019, podéis hacerlo aquí.

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *